Let me entertain you” no es solo un temazo de Robin Williams y la música de cabecera del exitoso programa Late Motiv. Estas cuatro palabras son también una máxima dentro del mundo del marketing, las cuales pueden resumirse en un único concepto: el storytelling.

El storytelling no es otra cosa más que el arte de contar historias. Esta práctica que se lleva a cabo, como quien dice, “de toda la vida”, sirve tanto para entretener como para enseñar. Todos nos acordamos de los cuentos que nos contaban de pequeños como “La cigarra y la hormiga”, “Los tres cerditos” y la gran mayoría encerraban una moraleja que nos ha acompañado a lo largo de los años.

En plena era de la infoxicación el arte de contar cuentos ha cobrado muchísimo valor ya que en este momento en el que cada uno de nosotros recibe cientos de inputs cada día, para las marcas, hacerse un hueco en imaginario del consumidor es más difícil que nunca.

Aplicado al marketing, el storytelling es básicamente contar la historia de una empresa, pero contarla bien. Que enganche. El objetivo es bucear en la trayectoria de la marca hasta dar con ese insight que nos permitirá conectar emocionalmente con nuestros clientes. Para ello podemos hacernos varias preguntas clave para extraer todo el jugo al camino que ha recorrido una marca hasta llegar a donde está. Por ejemplo: – ¿De dónde viene el nombre? Simple y efectiva. No os imagináis la cantidad de historias personales están escondidas detrás del nombre de una compañía. Otros ejemplos son: ¿Cómo surgió la idea? ¿Qué es lo que la ha inspirado? ¿Qué obstáculos se han tenido que superar? Todas ellas tienen mucha chicha.

Igual que existen cuentos de terror, fantasía, aventuras, etc… también hay varios tipos de storytelling. Ahora solo queda encontrar cuál es el género que más encaja con nosotros:

 

  • Ficción. Este tipo de storytelling nos enseña situaciones inalcanzables que al final se acaban cumpliendo. ¿Y lo que nos gusta un final feliz?
  • Histórico. Es algo así como la hemeroteca de una marca. Como cuando nuestro abuelo consigue emocionarnos contándonos por enésima vez la historia de cuando consiguió su primera bici.
  • Contextos de consumo. En este caso se trata de construir una historia alrededor de un producto. Una familia cenando pizza, una pareja comprando muebles para su nueva casa… ¿a qué sabéis de qué marcas estamos hablando?
  • Valores de marca. El objetivo de esta clase de storytelling es identificar los valores de marca con el protagonista de la historia. Hacer ver que las personas normales podemos también ser héroes a nuestra manera.

 

Pero como con todo, no solo basta con tener entre manos una buena historia, lo más importante es saber cómo contarla y para eso tenemos que tener muy claro a quién irá dirigida. En otras palabras: para poder construir un storytelling bueno y sólido es fundamental conocer a nuestra audiencia. Saber qué les interesa, el lenguaje que utilizan, todo esto es lo que nos permitirá conectar realmente con nuestros consumidores y, lo que es más importante, tocarles la fibra.